Dicen que celebrar los cumpleaños antes de la fecha marcada da mala suerte. El Mallorca se empeñó en hacer lo propio ante la Real Sociedad. Los apenas 17.120 espectadores presentes en Son Moix -9.000 asientos vacíos- vieron el partido más pobre del conjunto bermellón esta temporada como local. El equipo mallorquinista, a nadie se le escapa, es antepenúltimo por méritos propios.
El Mallorca quiso soplar las velas antes de tiempo y le salió el tiro por la culata. Primero por festejar el 110 aniversario de la entidad -marcado en el próximo 5 de marzo-, segundo por conmemorar el día con una simple pegatina que adornó la camiseta que lucieron los jugadores ante el conjunto txuri-urdin y tercero por la pobre propuesta futbolística bermellona, en gran parte responsabilidad del CEO de Fútbol Pablo Ortells y de la actual plantilla bermellona, que ocupa la 11ª posición del límite salarial de LaLiga.
Lo mejor del día se vio antes de que la pelota echase a rodar, sin lugar a duda. Primero con las 16 parejas de la Escola de Música i Danses de Mallorca que bailaron sobre el césped de Son Moix el tradicional ball de bot, con motivo del Día de las Islas Baleares, todo un acontecimiento en el archipiélago. Se desplegó sobre el campo una gigante bandera con los colores de Baleares y la artista Àngela Urrea cantó a capela el himno de La Balanguera -una bella adaptación del poema escrito por Joan Alcover a principios del Siglo XX-, así como también el himno del RCD Mallorca. Un deleite visual y acústico para los presentes en el Mallorca - Real Sociedad disputado en Son Moix.





