El Atlético Baleares ya trabaja en la construcción de su próximo proyecto y todo apunta a que Óscar Troya será el encargado de dirigirlo desde el banquillo. El entrenador mallorquín está cerca de convertirse en el relevo de Luis Blanco.
Más allá del cambio de técnico, la operación tiene un significado especial porque representa la primera gran decisión deportiva tras una temporada que terminó con otro duro golpe en la lucha por el ascenso. En este sentido, la elección de Troya puede interpretarse también como una apuesta directa de Ingo Volckmann para iniciar una nueva etapa. Troya firmaría por un año si nada se tuerce, tal y como ha informado Radio Marca Baleares y su llegada se efectuaría de la mano de 3 o 4 renovaciones de jugadores con peso dentro de la plantilla. A pesar de que habrá recortes en cuanto a la inversión, el proyecto Volkmann ya está en marcha de nuevo para luchar por el ansiado ascenso a 1ª RFEF en 2027.
Un perfil diferente
Troya llega avalado por el trabajo realizado en el Poblense, donde se ha consolidado como uno de los entrenadores más respetados del fútbol balear. Sus equipos siempre se han caracterizado por ser competitivos, ordenados y capaces de sacar el máximo rendimiento a sus recursos.
Su perfil encaja además con un escenario en el que el Atlético Baleares podría afrontar una nueva realidad económica, con una apuesta más contenida que en temporadas anteriores.
El reto de devolver la ilusión
A falta de confirmación oficial, el técnico de sa Pobla tendría por delante el mayor desafío de su carrera. El Atlético Baleares volverá a partir con la obligación de pelear por el ascenso y Troya sería el encargado de liderar un proyecto que busca convertir la decepción de los últimos años en el impulso definitivo hacia Primera Federación.
Porque si algo parece claro, es que el nuevo Baleares empezará a construirse desde el banquillo. Y el nombre elegido por Volckmann parece ser el de Óscar Troya.





