Mady Keita (2008) afronta el primer gran cambio de su todavía corta carrera. Después de crecer futbolísticamente en el Sporting Ciutat de Palma, club al que llegó con apenas cuatro años, sus 26 goles en Juvenil Nacional durante la temporada 2025/26 despertaron el interés de numerosos clubes y representantes. Finalmente, el delantero decidió hacer las maletas y aceptar la propuesta del Córdoba, donde esta temporada competirá en División de Honor Juvenil.
El atacante pasó por La Cantera para hablar de su fichaje, del interés que también mostró el Mallorca, de una infancia ligada al fútbol en Palma y de sus primeras semanas lejos de su familia.
¿En qué momento empiezas a darte cuenta de que tus goles están llamando la atención fuera de Mallorca?
Cuando empecé a marcar goles, me contactaron varios representantes y me ofrecieron diferentes opciones. Finalmente, me acabó llamando el director deportivo del Córdoba. Me explicó el proyecto, me dijo que sería importante y que me fichaban con la idea de ser titular. Eso me dio un subidón, pero sé que al final depende de mí. Si no rindo, no voy a jugar. Es un proyecto nuevo, lejos de casa, y lo afronto con muchísima ilusión.
¿El Mallorca fue una de las opciones que tuviste encima de la mesa?
Sí. El Mallorca fue de los primeros clubes que me contactó, incluso antes de la segunda vuelta de la temporada pasada. Tuve una reunión con ellos, pero finalmente decidí no decantarme por el Mallorca.
Dejas el Sporting Ciutat de Palma después de prácticamente toda una vida. ¿Qué significa ese club para ti?
He estado allí desde los cuatro años hasta la temporada pasada. Es el club de mi vida. Todo lo que he conseguido ha sido gracias a ellos, a la confianza que siempre me han transmitido y a lo bien que me han tratado los directivos, los entrenadores y todos los trabajadores. Incluso había padres que no me conocían personalmente y me saludaban, me felicitaban por lo que estaba haciendo y me mostraban mucho respeto. Eso se agradece muchísimo. Siempre he visto al Sporting como una familia y creo que eso también hace que luego las cosas funcionen dentro del campo.
No es habitual que un jugador de tu edad haya permanecido siempre en el mismo club.
Es un poco raro. Es como si no pasaran los años. Me acostumbré a estar en un sitio en el que nunca sentí la necesidad de marcharme. Cuando eres pequeño puedes ir cambiando de equipo, pero yo siempre preferí estar con mi gente y creo que eso también te ayuda a crecer. Compartí prácticamente los mismos compañeros desde alevines hasta el año pasado. También ayuda trabajar siempre con entrenadores que pertenecen a un mismo club y que conocen cómo eres.
Tu historia también está muy vinculada a Mallorca pese a que tu familia llegó desde fuera.
Mis padres se casaron y mi padre llegó a Mallorca buscando oportunidades de trabajo. Yo nací en 2008 y, cuando tenía pocos meses, vine a la isla. Crecí entre Son Roca y Son Cotoner, donde pasé toda mi infancia. Fue mi padre quien me inculcó el fútbol. Desde pequeño veíamos muchos partidos juntos, especialmente del Real Madrid, que es el club de mis amores.
Y ahí aparece Cristiano Ronaldo.
Cristiano me encanta. Es mi ídolo. Era un jugador decisivo, tenía muchísimo liderazgo... Me flipa.
Ahora has pasado de estar siempre en tu entorno a marcharte solo a Córdoba. ¿Cómo han sido esas primeras semanas?
Al principio hay noches en las que prácticamente no puedes dormir. Es otro ambiente, algo completamente diferente. Por suerte, tengo dos compañeros que me han ayudado muchísimo con la adaptación. Mis padres no están aquí conmigo, pero hablo con ellos todos los días, igual que con mis hermanos. Ahora mismo me siento bien. Me tratan muy bien y me dan todo lo que necesito.
¿Te costó abrirte en el vestuario?
Sí. Al principio estaba bastante callado. Yo soy una persona que habla mucho, pero cuando llego a un sitio nuevo soy tímido. Poco a poco me siento más suelto y creo que eso también se está notando dentro del campo. Además, hemos hecho actividades fuera del fútbol y eso ayuda mucho a crear un buen ambiente entre todos.
También vas a descubrir una División de Honor muy diferente a lo que estabas acostumbrado en Baleares.
Sí, ya me han avisado. Como delantero me han explicado muchas de las cosas que hacen los defensas aquí: te pellizcan, te escupen y pasan muchas cosas durante los partidos. Además del enorme nivel que tienen algunas canteras, también tienes que visitar campos pequeños que se llenan con la gente del equipo local. Por ejemplo, me han hablado de Ceuta y me han dicho que será uno de los campos donde más nos van a apretar.
Mady Keita cambia así el club de toda su vida por su primera aventura lejos de Mallorca. Después de dominar el gol en Juvenil Nacional, el delantero afronta ahora una prueba mucho más exigente: confirmar en División de Honor que los 26 tantos de la pasada temporada no fueron casualidad.





