La Copa Illes Balears vuelve a poner en juego uno de los premios más atractivos para el fútbol amateur de las islas: la posibilidad de llegar hasta la Copa del Rey. La competición reúne a clubes del fútbol territorial que se han ganado su presencia por sus resultados en las competiciones regionales y que no consiguieron dar el salto de categoría, ofreciendo una segunda oportunidad a equipos que se quedaron a las puertas del ascenso.
En Mallorca, el cuadro está prácticamente definido. Antes de su inicio queda por resolver la última eliminatoria previa, que enfrentará este miércoles 19 de agosto a las 20:00 horas al Margaritense Atlètic y al Son Macià. El Santa Mònica ya consiguió su clasificación después de superar por 6-1 al Taujà.
El grueso de la competición mallorquina llegará durante el fin de semana del 22 y 23 de agosto. En el cuadro aparecen enfrentamientos como San Cayetano-Sant Jordi, Serverense-Santa Mònica, Pla de na Tesa-Sóller, Murense-España, Montuïri-Petra, Pòrtol-Esporles o Viva Sports-Consell, además del duelo que completará el vencedor de la previa.
Pero el verdadero premio está más adelante. Del cuadro de Mallorca saldrán dos equipos para la Final Four de la Copa Illes Balears, que se disputará los días 5 y 6 de septiembre en Mallorca. Allí también estarán el campeón de la fase de Menorca y el CF Sant Rafel, representante de Eivissa y Formentera.
El campeón de esa Final Four se convertirá en el representante balear en la fase previa de la Copa del Rey 2026/27. Y ahí comienza el sueño de verdad. La RFEF reserva esta vía para veinte equipos procedentes de las federaciones territoriales, de los cuales diez obtendrán el acceso a la primera eliminatoria de la Copa del Rey.
El mejor ejemplo de hasta dónde puede llevar esta competición lo dejó el Sant Jordi la pasada temporada. El conjunto mallorquín conquistó la Copa Illes Balears, superó posteriormente al Lourdes navarro en la fase previa estatal y se ganó el derecho a disputar la primera ronda de la Copa del Rey. El premio fue histórico: recibir a Osasuna, un equipo de Primera División, en una eliminatoria que convirtió el sueño de un modesto club del fútbol balear en realidad.
Ese es precisamente el atractivo de la Copa Illes Balears: empezar el verano enfrentándose a equipos del fútbol regional y terminar, si todo sale bien, midiéndose a un Primera División en la Copa del Rey.





