El descenso a Segunda División no ha enfriado la relación entre el Real Mallorca y su afición. Todo lo contrario. La respuesta del mallorquinismo está siendo contundente y el club ya ha alcanzado un registro histórico de abonados en la categoría de plata, confirmando que el respaldo de la grada se mantiene intacto pese al revés deportivo.
La entidad bermellona ha superado los 19.500 abonados, estableciendo el mejor dato de su historia en Segunda División cuando todavía quedan semanas para que la campaña continúe abierta. Una cifra que refleja la confianza de la afición en el proyecto y su deseo de acompañar al equipo en el objetivo del regreso a Primera.
El crecimiento resulta especialmente significativo si se compara con la anterior etapa del Mallorca en la categoría. En la temporada 2020/21, la del ascenso con Luis García Plaza, el club cerró el curso con 12.500 abonados. Seis años después, esa cifra ha aumentado de forma considerable, consolidando una evolución que se ha mantenido de manera constante en las últimas temporadas.
Otro de los aspectos que más satisfacción genera en el club es el elevado nivel de fidelidad de su masa social. Aproximadamente ocho de cada diez abonados de la pasada campaña han renovado su carnet, mientras que entre las peñas el porcentaje de continuidad ronda el 95 %, un respaldo especialmente relevante tras consumarse el descenso.





