El Mallorca perdió la categoría a pesar de ganar al Oviedo. El “milagro matemático” no sucedió. Los bermellones vuelven a la división de plata tras cinco temporadas consecutivas en LaLiga, la segunda estancia más larga de la historia del club en la élite. Este descenso es tremendamente doloroso por la calidad indiscutible de la plantilla, por bajar con 42 puntazos en la liga más “loca” de las últimas décadas, tras cinco años consecutivos en la élite. La segunda etapa más larga del club en LaLiga.
La mejor racha del Mallorca en Primera fue de 16 años (1996-2013). Más de una década de sufrimiento y éxitos a partes iguales. Llegaron los primeros títulos (Copa del Rey en 2003 y Supercopa de España en 1998), participaciones en Champions y hasta se disputó una final de Recopa en 1999, perdiendo 2-1 ante la Lazio.
Un golpe muy duro
Tras aquella época dorada, vinieron años complicados. Se rozó el drama hasta el último minuto en 2005 y 2011, pero el equipo seguía sobreviviendo. Por todo esto, el descenso de 2013 supuso un mazazo tremendo. Un trauma irreparable, porque nadie lo esperaba, que se enquistó durante seis años eternos en Segunda.
No es fácil salir del barro, que se lo digan al Racing de Santander. Los baleares pasaron hasta por el infierno de Segunda “B” antes de volver a competir con los mejores de España en 2019. Perdieron nuevamente la categoría para vivir un nuevo ascenso exprés en 2021. Desde entonces, se habían mantenido en la categoría con bastante solvencia y un proyecto que parecía ir a más año a año.
Este nuevo descenso vuelve a producirse de forma inexplicable, con Muriqi (segundo máximo goleador de LaLiga con 23 tantos), Samú Costa, que irá al Mundial con Portugal y otros futbolistas de gran calidad como Sergi Darder o Pablo Torre. Se pone fin así a la segunda mejor etapa deportiva del club, al menos en cuanto a números.
La mejor duró 16 años, la segunda ha durado cinco, y las siguientes apenas llegan a tres años. El aficionado bermellón se acuerda hoy de que hace tan solo dos temporadas su equipo estaba en La Cartuja disputando una final de Copa del Rey contra el Athletic Club. Con una plantilla casi calcada, a priori capaz de asentarse en la zona noble de la tabla sin demasiadas complicaciones, el Mallorca es de Segunda.





