Todo sigue su cauce para que el Mallorca no mantenga la mayoría de su columna vertebral en Segunda División el año que viene. A priori, es normal bajar y que se te vayan todos los futbolistas con nivel suficiente para aspirar a algo más. Sin embargo, si nos remontamos al que había sido el último descenso del Mallorca hasta el de la última temporada, 14 jugadores permanecieron en la plantilla tras perder la categoría en 2020. Y, muchos de ellos, eran pesos pesados que consolidaron un proyecto sólido con su estancia, a pesar de que se tuvieran que quedar en la LigaHypermotion para devolver al Mallorca a lo más alto.
Omar Mascarell jugará en Al Khaleej de Arabia la temporada que viene, otro jugador de esos que hubiera sido capitán general en Segunda. Se suma a las bajas de Muriqi, Maffeo y Cyle Larin. Excepto el canadiense, los otros han sido vitales para que el Mallorca se haya mantenido durante cinco temporadas en Primera.

Foto: Al Khaleej
Samú Costa, Leo Román y Jan Virgili serán los próximos en salir y otros nombres como Raíllo, Mojica y Pablo Torre también entran con fuerza en las quinielas de los que pueden dejar el barco. De lo que ha sido el once titular del Mallorca en la última temporada, de momento sólo Sergi Darder y Martin Valjent parecen fijos en el nuevo proyecto.
Las vacas sagradas que se quedaron en 2020
Tras el descenso de la campaña 2019/2020, el club mantuvo a 14 futbolistas: Manolo Reina, Parera, Valjent, Raíllo, Sedlar, Joan Sastre, Fran Gámez, Baba, Aleix Febas, Salva Sevilla, Dani Rodríguez, Lago Junior, Abdón Prats y Luka Romero. Cierto es que salieron otros 17 jugadores, pero la mayoría de éstos no entraban en los planes del club porque no habían demostrado el nivel necesario ni tan siquiera para permanecer en Segunda. Otros simplemente no se pudieron retener por su calidad de cedidos, a pesar de que habían sido importantes. Los ejemplos perfectos son Cucho Hernández y Takefusa Kubo.
La baja que más dolió con diferencia fue la de Ante Budimir. El croata había sido fichado desde el Crotone en 2019, que disputaba la Serie B, y rápidamente se convirtió en una pieza fundamental para que el Mallorca volviera a Primera División seis años después y, después de no poder evitar el nuevo descenso bermellón con sus 13 goles en LaLiga al año siguiente, se marchó al Osasuna.
Pinta que habrá muchos casos Budimir este año. Futbolistas que desean seguir progresando en su carrera y no quieren pasar el trance de cortar su desarrollo en una categoría inferior, ya que se han demostrado a sí mismos que pueden ser titulares en un Primera. Valjent, Raíllo y Dani Rodríguez no pensaron así en 2020. Hicieron una temporada decente en la élite y se quedaron por amor al club y al proyecto que se había fraguado desde Segunda B. Otros como Salva Sevilla, Manolo Reina o Lago Junior hicieron lo propio, pero por edad era difícil que tuvieran ofertas tentadoras para marcharse.

Budimir celebrando un gol con el Mallorca. Foto: EFE
Toca empezar de cero
La lealtad y el compromiso cada vez son más difíciles de encontrar en este juego, pero también hay que entender que los futbolistas piensan, primero de todo, en su carrera. En este sentido, hay que establecer una diferencia clara de calidad entre el equipo que ha tenido el Mallorca este año, y el que tuvo cuando bajó en 2020. Budimir registraba el valor de mercado más alto con 9 millones por aquel entonces.
En la 2025/2026, el delantero de Osasuna hubiera sido superado por los 15 millones de Samú Costa y Virgili. Además, aunque el valor de mercado de Muriqi sea de 4’5 millones, el kosovar ha marcado 10 goles más que Budimir aquella temporada, siendo el segundo máximo goleador de LaLiga y el quinto máximo goleador de las cinco grandes ligas. Si nos vamos a la portería, Manolo Reina tenía 36 años y Leo Román tiene 25 y ha debutado con España. Aunque no haya sido el mejor año de Mojica, el cafetero es el lateral izquierdo indiscutible de Colombia.
También cabe recordar que Samú Costa está en el Mundial con una de las favoritas como es Portugal. En definitiva, la diferencia de nivel es abismal. Los jugadores que se quedaron en 2020 formaban un gran bloque, ya que habían vivido el ascenso juntos –algunos pasaron de Segunda B a Primera en dos años–. La mentalidad y la unión de aquel grupo permitieron al Mallorca ascender de forma directa en un año.
El escenario que se presenta este verano es totalmente distinto. Los más experimentados podrían buscar un cambio de aires –es el posible casi de Raíllo– tras varias temporadas en Son Moix, y los jóvenes más destacados de la plantilla son pretendidos por clubes de Primera, e incluso de Champions. Lo más probable es que acaben marchándose y el club tenga que partir de cero para volver a formar un equipo capaz de ascender y asentarse en LaLiga.





