NACHO LABARGA
aVuelta cambió para siempre con Tadej Pogacar en el suelo, pero desde entonces Enric Mas se ha encargado de demostrar que el rojo no es únicamente una herencia del accidente del esloveno. Lo ganó deportivamente en Aitana, lo ha defendido después y, recorridos ya 1.157,8 kilómetros, empieza a construir alrededor de su liderato algo más importante que los segundos: autoridad.
Enric Mas es más líder tras su recital en Aitana
La clasificación dibuja ahora una carrera cada vez más favorable al mallorquín. Primoz Roglic es segundo a 1:18 y Felix Gall, tercero a 1:39. Tras ellos aparece Oscar Onley a 2:20, mientras Richard Carapaz ya está a 3:26. Mattias Skjelmose cede 3:55, Sepp Kuss se encuentra a 4:09 y Harold Tejada, a 4:39. A partir de ahí comienza otro territorio: Gregor Mühlberger es noveno a 7:33.
El aplaudido gesto del líder Enric Mas con La Roja
Ya no hay seis hombres encerrados en poco más de dos minutos. La carrera se ha estirado y, con ella, ha cambiado también la obligación de cada aspirante. Todos tienen que recuperar tiempo sobre Mas.
El primero que aparece en el horizonte sigue siendo Roglic. Cuatro veces ganador de LaVuelta, sabe que 1:18 no es una eternidad, especialmente con la contrarreloj de 32,1 kilómetros entre El Puerto de Santa María y Jerez esperando en la tercera semana. El esloveno puede permitirse paciencia. Gall, a 1:39, necesitará aprovechar la montaña. Onley sigue siendo la incógnita. Carapaz, ya por encima de los tres minutos, tendrá que empezar a correr como más le gusta: atacando. Y detrás, Kuss ha pasado de estar en la pelea inmediata a necesitar una pequeña revolución.
Surrealista: algunos ciclistas del UAE se enteraron de la desgracia de Pogacar... ¡por fans!
Por eso la segunda semana adquiere otra dimensión. Calar Alto y La Pandera ya no serán únicamente exámenes para Mas: serán oportunidades para sus rivales de impedir que el rojo empiece a convertirse en una costumbre. Movistar tendrá que controlar, seleccionar amenazas y aprender a convivir con una situación que durante años perteneció a otros equipos: todos mirarán hacia ellos esperando una respuesta. Mas, en cambio, puede correr con algo que ninguno de sus rivales posee.
La caída de Pogacar abrió la puerta, pero el mallorquín está empezando a cruzarla por sus propios medios. Tiene 1:18 sobre Roglic, 1:39 sobre Gall y más de dos minutos sobre todos los demás. Todavía queda demasiada montaña, una contrarreloj peligrosa y Granada continúa lejos. Pero el orden ha cambiado. Durante años, Enric Mas corrió mirando la rueda de los grandes favoritos. Ahora son ellos quienes levantan la cabeza buscando la suya.





