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PS5 vs PS5 Pro: ¿merece la pena pagar 250 euros más?

DyabloRosaDyabloRosa1 de septiembre de 2026
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PS5 vs PS5 Pro: ¿merece la pena pagar 250 euros más?

Comprar una PlayStation 5 en 2026 ya no consiste únicamente en decidir si queremos jugar a sus exclusivos. Con la PS5 estándar en 649,99 euros y la PS5 Pro en 899,99 euros, Sony ha colocado 250 euros entre sus dos principales consolas y ha convertido una compra aparentemente sencilla en una pregunta bastante más interesante: ¿qué estamos ganando realmente con la versión Pro y qué jugador necesita esa potencia extra?

La PS5 Pro es objetivamente la PlayStation más potente que Sony ha fabricado, pero eso no significa automáticamente que sea la mejor compra para todo el mundo. Y precisamente ahí empieza el problema, porque cuando una consola cuesta prácticamente 900 euros ya no basta con decirnos que los reflejos son más bonitos. A ese precio quiero ver hasta mis malas decisiones reflejadas mediante ray tracing.

La diferencia económica es considerable. Actualmente, Sony vende oficialmente en Europa la PS5 Digital por 599,99 euros, la PS5 estándar con lector por 649,99 euros y la PS5 Pro por 899,99 euros. Eso coloca a la Pro 250 euros por encima de la PS5 convencional y 300 euros por encima de la Digital. Además, la PS5 Pro se comercializa de serie sin unidad de disco, aunque permite instalar el lector compatible por separado.

Aquí llega la primera pequeña maravilla del capitalismo gaming moderno: compras la PlayStation más cara de la historia de la compañía y el lector de discos es un extra. Es algo parecido a comprarte un coche deportivo y descubrir que las puertas pertenecen al paquete opcional. Técnicamente puedes vivir sin ellas, pero quizá esperabas encontrarlas después de mirar la factura.

Ahora bien, dejando las bromas a un lado, PS5 Pro sí representa un salto tecnológico real. Sony aumentó considerablemente la capacidad gráfica respecto a PS5. Su GPU dispone de un 67 % más de unidades de procesamiento y una memoria un 28 % más rápida, permitiendo, según la compañía, renderizar determinados juegos hasta un 45 % más rápido. También incorpora un ray tracing más avanzado y, probablemente más importante de cara al futuro, PlayStation Spectral Super Resolution, conocido como PSSR, su tecnología de reconstrucción de imagen mediante aprendizaje automático.

Y PSSR es probablemente la parte más interesante de PS5 Pro porque explica hacia dónde está evolucionando el hardware gaming. Durante años hemos medido las generaciones prácticamente a fuerza bruta: más potencia, mejores procesadores y mejores GPU. Ahora la inteligencia artificial empieza a participar directamente en cómo se construye la imagen que vemos en pantalla. Sony puede utilizar PSSR para conseguir una imagen de mayor resolución mientras mantiene velocidades de fotogramas elevadas, algo especialmente importante cuando hablamos de televisores 4K.

De hecho, Sony actualizó PSSR durante 2026 con una versión más avanzada de su tecnología. Más de 50 títulos ya habían utilizado el sistema anterior y Resident Evil Requiem se convirtió en el primer videojuego anunciado para aprovechar esta nueva evolución. Eso hace que PS5 Pro resulte bastante más interesante hoy que cuando apareció originalmente en noviembre de 2024, porque una consola intergeneracional depende enormemente del soporte que reciba después de su lanzamiento.

Aquí aparece además una de las diferencias que realmente se perciben jugando. Durante esta generación hemos vivido demasiado acostumbrados a entrar en los ajustes y encontrarnos con la famosa decisión: calidad o rendimiento. Es decir, quieres que el juego se vea espectacular o quieres que vaya fluido. El equivalente tecnológico a preguntarte cuál de tus hijos quieres más.

PS5 Pro intenta reducir precisamente ese compromiso. En los juegos correctamente optimizados puede ofrecer una calidad visual superior manteniendo tasas de imágenes más altas, combinando resolución, ray tracing y rendimiento de una manera que PS5 estándar tiene más dificultades para sostener simultáneamente. No significa que todos los juegos funcionen mágicamente a 4K, 120 FPS y con cada charco reflejando hasta el DNI del protagonista, pero sí permite acercarse mucho más al equilibrio entre fidelidad gráfica y fluidez.

Para quien juega en un buen televisor 4K, especialmente en paneles grandes con 120 Hz y VRR, esta diferencia tiene bastante más sentido. Es precisamente ahí donde la Pro puede enseñar músculo. Si tenemos una televisión modesta, estamos sentados a cuatro metros de distancia o simplemente no somos especialmente sensibles a las diferencias de resolución y framerate, esos 250 euros adicionales empiezan a ser bastante más difíciles de justificar.

También existe una diferencia mucho más sencilla y quizá más útil para muchos jugadores: el almacenamiento. La PS5 estándar actual incluye un SSD de 1 TB, mientras que la PS5 Pro incorpora 2 TB. Teniendo en cuenta lo que ocupan algunos videojuegos actuales, esos dos terabytes ya no parecen ninguna extravagancia. Instalamos Call of Duty, GTA, tres juegos que juramos que terminaremos algún día y de repente la consola empieza a preguntarnos qué queremos borrar.

Pero hay un detalle especialmente importante para quienes todavía compramos videojuegos físicos. La PS5 estándar de 649,99 euros incluye lector, mientras que la PS5 Pro de 899,99 euros no. Sony permite instalarle posteriormente su unidad Blu-ray compatible, pero se vende aparte. Por tanto, la diferencia real entre ambas puede superar esos 250 euros si queremos mantener nuestra colección física.

Y aquí mi opinión cambia bastante dependiendo de quién me pregunte.

Si alguien entra hoy por primera vez en PlayStation 5 y simplemente quiere jugar a GTA VI, Marvel's Spider-Man 2, Astro Bot, Gran Turismo 7, Fortnite, EA Sports FC, Call of Duty o cualquier gran lanzamiento de los próximos años, la PS5 estándar sigue siendo una consola extraordinariamente capaz. No estamos comparando una consola buena con una mala. Estamos comparando una consola potente con una versión premium diseñada para sacar más partido de determinados juegos y pantallas.

Para ese jugador, me quedaría con PS5 estándar y utilizaría los 250 euros restantes en videojuegos, PlayStation Plus, otro mando o directamente en algo revolucionario llamado conservar el dinero en la cuenta bancaria.

La situación cambia si hablamos de alguien muy exigente con la imagen, que tiene un buen televisor 4K, aprecia jugar a 60 FPS, quiere las mejores versiones posibles de los grandes títulos de PlayStation y piensa mantener la consola durante varios años. Para ese perfil, PS5 Pro empieza a tener mucho más sentido. No porque permita jugar a títulos inaccesibles para PS5, sino porque ofrece la mejor versión posible del ecosistema actual de Sony.

Ese matiz es fundamental. PS5 Pro no inaugura una nueva generación ni sustituye realmente a PS5. Es un producto premium dentro de la misma generación. Comparte catálogo, ecosistema, DualSense, servicios y prácticamente toda la experiencia PlayStation. Lo que compras por esos 250 euros adicionales es principalmente calidad de imagen, rendimiento gráfico, tecnologías de reconstrucción más avanzadas y mayor almacenamiento.

También explica algo interesante sobre la estrategia actual de Sony. Las generaciones de consola están dejando de ser bloques perfectamente definidos para parecerse cada vez más al mercado del PC y los smartphones, donde existen diferentes niveles de hardware dentro del mismo ecosistema. PS4 Pro inició ese camino y PS5 Pro lo ha llevado bastante más lejos, también en precio.

Y ahí está quizá el verdadero debate. PS5 Pro es tecnológicamente mejor, pero PS5 probablemente continúa siendo mejor compra para la mayoría de jugadores.

La Pro tiene sentido cuando sabes exactamente por qué la quieres. Si sabes qué es VRR, distingues inmediatamente entre 30 y 60 FPS, tienes una pantalla preparada para aprovecharla y eres de esas personas que entra en los ajustes gráficos antes incluso de empezar una partida, probablemente ya estabas mirando la Pro antes de terminar este artículo.

Si, por el contrario, tu pregunta es simplemente «quiero jugar a GTA VI, ¿cuál compro?», mi respuesta sería mucho más sencilla: PS5 estándar.

Porque habrá una diferencia gráfica entre ambas, naturalmente, pero sospecho que cuando llevemos veinte minutos conduciendo por Vice City mientras nos persiguen seis coches de policía, tres helicópteros y alguna decisión cuestionable tomada cinco minutos antes, pocos estaremos pensando en cuántos rayos está trazando la GPU.

La PS5 Pro representa el techo tecnológico de PlayStation en esta generación. La PS5 estándar representa probablemente su punto de equilibrio. Una está pensada para quien quiere jugar; la otra, para quien además quiere jugar de la mejor manera técnicamente posible.

Y ambas decisiones son perfectamente defendibles.

Lo que resulta algo más difícil de defender es pagar 899,99 euros y descubrir que, si quieres introducir un disco, todavía tienes que sacar otra vez la tarjeta.

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