El Palmer Basket Mallorca Palma encara el tramo decisivo del curso con el margen de error agotado. Colista de la clasificación con un balance de 7 victorias y 22 derrotas, el equipo balear se encuentra en una situación crítica a falta de solo tres jornadas para el final de la fase regular. La permanencia en la categoría de plata del baloncesto español pasa por un giro inmediato que, hasta ahora, no ha terminado de llegar.
El conjunto dirigido por Juani Díez ha visto cómo la temporada se le complicaba semana a semana, especialmente tras la pérdida de piezas clave. La lesión de Phil Scrubb dejó al equipo sin su principal referencia ofensiva y generador de juego, y la ausencia de Nuno Sá ha reducido aún más la rotación. Con apenas nueve jugadores del primer equipo disponibles y la necesidad de recurrir al filial, el margen competitivo se ha estrechado al máximo.
En este contexto, cada partido se convierte en una auténtica final. El calendario no da tregua y presenta retos de máxima exigencia, con rivales que, en muchos casos, se están jugando objetivos ambiciosos. Equipos como el HLA Alicante, actualmente en zona de playoff con 15 triunfos, o el Movistar Estudiantes, firme candidato al ascenso, aparecen en el horizonte de un Palmer que necesita sumar prácticamente todo para tener opciones reales.
Más allá de los números, el equipo se agarra a la capacidad de reacción mostrada en algunos tramos de la temporada. Jugadores como Duda Sanadze o Hansel Atencia están llamados a liderar en este momento crítico, mientras que perfiles como Joan Feliu, Ángel Comendador o Ander Urdiain deben asumir un rol más protagonista del habitual.
El desenlace de la temporada también apunta a un posible derbi balear que podría ser decisivo, no solo en términos clasificatorios, sino también emocionales. Pero antes de pensar en ese escenario, el Palmer Basket necesita dar un paso al frente inmediato. La salvación es difícil, pero todavía no imposible.





