La cuenta atrás para el Mundial de Berlín ya ha comenzado y Alba Torrens volverá a ejercer de guía de una selección española que regresa a la máxima cita internacional ocho años después de su última participación. La capitana del combinado nacional afronta el reto con la experiencia de quien ya ha disputado tres Copas del Mundo, pero también con la ilusión de un grupo que considera preparado para seguir creciendo tras la plata conquistada en el último Eurobasket.
La alero mallorquina, que desde el pasado mes de enero milita en el Azulmarino Mallorca, aseguró que el principal motivo de satisfacción es haber devuelto a España al escaparate mundial. “En estos momentos lo que valoro más es la presencia del equipo una vez más en una cita mundial. Creo que este equipo ha trabajado mucho para volver a competir en lo más alto. A las puertas de un Mundial, siento ilusión por el equipo y por muchas de mis compañeras. A la vez, con la responsabilidad, el compromiso y las ganas de trabajar para prepararnos lo mejor posible”, afirmó.
España iniciará la preparación con una lista de 21 jugadoras que Miguel Méndez deberá reducir hasta las 12 definitivas. El proceso estará condicionado por la incorporación tardía de las internacionales que compiten en la WNBA, una circunstancia que obligará al cuerpo técnico a adaptar la planificación durante las próximas semanas.
Un relevo generacional que ya ofrece resultados
Hace apenas un año el discurso alrededor de la selección giraba en torno al relevo generacional. Hoy, Torrens considera que ese proceso ya empieza a reflejarse sobre la pista.
“El año pasado hablábamos de un cambio generacional y este equipo, jugadora por jugadora, ha dado un paso adelante. Las hemos visto competir a todas a un grandísimo nivel. Pese a no haber jugado un Mundial, el resto de competiciones nos preparan. Lo que se hizo el año pasado tiene muchísimo valor por el momento y por la manera. Ahora queremos seguir creciendo para competir en nuestra mejor versión”.
La capitana también puso el foco en el potencial de las nuevas generaciones, un aspecto que, según reconoció, le hace afrontar este nuevo ciclo con especial optimismo.
“Me ilusiona este equipo por el talento de las jóvenes, que no va acorde a su edad”.
La experiencia como punto de apoyo
A sus 36 años, Torrens es la gran referencia de un vestuario que mezcla juventud y veteranas. La balear, que ya sabe lo que es subir al podio en un Mundial con una plata y dos bronces, cree que la clave estará en centrarse en el día a día y no dejarse llevar por las expectativas.
“Cuando has estado en un Mundial, ahora lo valoras muchísimo. Creo que la clave es quitarnos un poco expectativas, de esperar qué pasará y centrarnos en hoy, mañana, en cada entrenamiento, en cada partido de preparación y centrarnos en nosotras. Con las circunstancias que tenemos, queremos mirar en positivo y en prepararnos bien”.
Además, la internacional española restó importancia al hecho de que varias compañeras lleguen más tarde por sus compromisos en la WNBA y valoró positivamente la creciente presencia de jugadoras españolas en la mejor liga del mundo, convencida de que el grupo sabrá gestionar esa situación durante la preparación.
Con el debut fijado para el próximo 4 de septiembre frente a Alemania, anfitriona del campeonato, España iniciará en las próximas semanas una preparación marcada por las ausencias temporales, pero también por la ambición de un equipo que quiere confirmar que el relevo generacional ya es una realidad.





